Hace ya algunos meses que empezó a expandirse una nueva pandemia alrededor del mundo. Esta también ha llegado a Euskal Herria, golpeando especialmente a varios sectores de la sociedad, entre ellos, a la clase trabajadora, a las migrantes, a las presas, a las mujeres que carecen de un espacio seguro en sus casas, así como a diferentes expresiones del movimiento popular. Por ejemplo, a las compañeras de Talka de Gasteiz, el Gaztetxe Itzulbatzeta de Romo, la casa okupa de Iruña y el espacio autogestionado de Donostia Fires, como otras muchas. En Errekaleor también han sido muchos los ataques vividos por las fuerzas policiales, entre otros, su axfisiante presencia, una marcada actitud de caza, multas y amanazas a la vecinas.
Este virus que se está propagando tiene tres caras. Por un lado, el control social aún más estricto impuesto por el Estado ha expandido el trabajo de policía más allá de las fuerzas represivas, como si muchas vecinas se hubieran convertido en ojos y oídos del Estado. Por otro, estamos viviendo una escalada del autoritarismo, a través del cual los distintos cuerpos policiales llevan a cabo con total impunidad todo tipo de amenazas, multas y golpes, normalizando todas estas situaciones. Por último, todo esto ha generado un miedo generalizado que creemos que es inadmisible. Además de la enfermedad, los medios de comunicación han realizado una profunda labor de manipulación, pues nos quieren en una situación de shock constante, haciéndonos sentir a todas culpables de la situación.
He aquí las consecuencias del virus de la sumisión. Por ello, desde Errekaleor llamamos a hacerle frente, cuidándonos entre nosotras, generando redes y recuperando las calles. Reivindicamos el derecho a protestar, al fin y al cabo, llevando la auzodefentsa a la práctica.
Sumisioaren birusari aurre egin!!!
#SumisoarenBirusariAurreEgin 👊👊👊


